Ascensión a la cumbre del Kilimanjaro

"Trekking" por la ruta Machame hacia el "kibo"

25-nov-2009 Marcos Zugasti

Kilimanjaro - Creative commons
Kilimanjaro - Creative commons
Ser la montaña más alta de África, unido a su poca dificultad técnica, convierten al Kilimanjaro en el punto de mira de muchos montañeros.

El Kilimanjaro, kibo o uhuru como llaman a la soberbia montaña que se alza como la más alta del continente Africano. Situado al nordeste de Tanzania, sobre el borde de la gran falla del Rift, fractura sobre la cual se hallan también las otras dos grandes montañas del continente africano: El Ruwenzori (5.119 metros) y el Monte Kenia (5.199 metros).

Volcán mítico que da vida a sus gentes, proporcionándoles el agua que tanto necesitan. El agua que deshiela desde lo más alto de la cumbre. El Kilimanjaro es una referencia para la población, turistas y demás curiosos, además de por sus leyendas, relatos y tradiciones. De lejos es un enorme cono de noventa kilómetros de diámetro.

Se cuenta que en su cima vive Ngai, dios creador de tanta belleza.

Destino, la cima del kilianjaro por la ruta Machame

Para subir al Uhuru una de las rutas posibles es la de Machame, que es una de las vías clásicas que ascienden por su falda sur. La poca dificultad técnica de esta montaña la convierte en una de las más concurridas de África. El "trekking" por la ruta elegida es más solitario que por la ruta normal, que a su vez está mucho más transitada.

Para comenzar el ascenso es necesaria la entrega de los permisos, indispensable si se desea acceder a iniciar la ascensión. Nada más entregarlos los excursionistas entran en un tupido bosque en el que cada cual va a su paso para ir asimilando sus propias sensaciones.

Cambios radicales de la vegetación y el paisaje

Desde Machame se deben superar más de 4.000 metros de desnivel y ello permite observar cambios radicales en la vegetación y en el paisaje. Las nubes van pegándose a las laderas y los excursionistas deben conformarse con intuir los barrancos que existen a ambos lados de la cresta por la que avanzan.

En el refugio Machame (3.000 metros) se observa como el atardecer, con ese cielo anaranjado difuminándose: Las nubes se van esfumando y al fondo aparece la cumbre soñada.

Las primeras referencias registradas sobre el Kilimanjaro fueron de Ptolomeo, en el siglo II. Pero fue el misionero alemán Johannes Rebmann, quien, en 1848, comunicó oficialmente su existencia al mundo, recibiendo las burlas de los geógrafos de la época. El tiempo le daría la razón.

Existen muchas leyendas sobre Ngae Ngai

El segundo día transcurre por zonas más abiertas, entre brezos que van clareando y al final desaparecen, al llegar a la plataforma de Shira (3.840 metros). Allá arriba hay un silencio totalmente irreal y una calma tremendamente extraña, producida en gran parte por la sensación de respirar un aire poco denso, con poco oxígeno, íntimo y espiritual. En esa zona se está a una altura de 4.000 metros, un buen lugar donde pasar la noche.

Hernest Hemingway comenzó uno de sus libros más conocidos, "Las nieves del Kilimanjaro", en el que cita una de las muchas leyendas que sobre él se han escrito “Su nombre es, en masai, Ngae Ngai, La Casa de Dios. Cerca de la cima se encuentra el esqueleto seco y helado de un leopardo, y nadie ha podido explicarse nunca qué estaba buscando el animal por aquellas alturas”.

En Lava Tower, a unos 4.600 metros, los movimientos son lentos, torpes y pausados, es un buen lugar para preparar el campamento y hacer noche allí. A esa altitud la aclimatación resulta complicada, para ello lo mejor es ascender hasta una cota algo más alta y volver a descender hasta el campamento. El cielo va adquiriendo colores rabiosamente anaranjados como el anochecer anterior.

Dos kilómetros de gran caldera

Al iniciar de nuevo la ruta con movimientos lentos se pasa al lado de un gran glaciar y la sensación de frío se acrecienta. El cansancio comienza a hacer mella y la incertidumbre se puede llegar a apoderar de uno antes de llegar a las zonas rocosas. Alcanzado el borde del cráter ¡menuda panorámica! Una caldera de dos kilómetros de diámetros, con un pequeño cráter formado en épocas más recientes o con débiles signos de actividad. A la derecha se ve estupendamente la cumbre principal, el pico de la Libertad.

Cuenta una leyenda que en algún lugar de este cráter está escondido el tesoro del Rey abisinio Menelik, hijo de Salomón y la reina de Saba.

Resulta necesario atravesar un campo de cenizas y escorias para enlazar la arista que conduce a la cumbre, bordeando los hielos que hay en algunos lugares de la caldera. Le sigue un gran nevero cubierto por una capa muy quebradiza, aunque sin dificultad ni peligros evidentes. Todo esto a una altura de 5.500 metros. El cuerpo pide un respiro y comienza a buscar motivos para no seguir con este sufrimiento. Faltan poco más de trescientos metros para llegar a la arista.

La ansiada cumbre del Kilimanjaro

Llegar a la cumbre es algo especial y único. La satisfacción al coronar un pico de esta envergadura es inexplicable. Justo enfrente se divisa el Mawenzi, uno de los hermanos menores de esta preciosa e inmensa montaña, y a los pies, interminables estepas donde habitan cientos de animales salvajes con total libertad de movimientos.

El regreso se efectúa por la caldera, y no resulta demasiado complicada la vuelta al campamento gracias a las señalizaciones. Para bajar se puede hacer por la ruta Umbwe, ingresando por un valle caótico y desolado, pero mucho más idílico después. Allí, en el centro de una explanada se encuentra el refugio del Barranco.

El camino serpentea entre senecios y lobelias enormes. Existen tramos realmente muy pronunciados y resbaladizos por lo que se pierde altura rápidamente, entre nubes que de vez en cuando dejan observar un gran barranco. De la zona del brezo y los musgos se pasa al bosque tupido, y después a una pista ancha donde se perciben los primeros signos de civilización.

Mejor época para realizar la ascensión al Kilimanjaro

La mejor, de diciembre a marzo y desde finales de junio a septiembre, evitando las temporadas de lluvias. Para realizar esta ruta son necesarios como mínimo seis días, saliendo desde Machame (1.500 metros)

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  • Kilimanjaro - Creative commons

    Kilimanjaro - Creative commons

  • En la Cima del Kilimanjaro - Creative commons

    En la Cima del Kilimanjaro - Creative commons

  • Crater Kilimanjaro - Creative commons

    Crater Kilimanjaro - Creative commons

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